Quien haya entrado este otoño en un concesionario preguntando por un eléctrico pequeño se habrá topado con tres nombres que ya conocían sus padres: el 5, el 4 y el Twingo. Renault los ha resucitado con batería y precio contenido, y ahora avisa de que la lista va a seguir creciendo con más coches asequibles, que además saldrán de fábricas francesas.
El anuncio lo hizo el consejero delegado del grupo en una entrevista radiofónica, y viene acompañado de una cifra: una inversión que supera los 10.000 millones en Francia durante los cinco años que vienen, destinada a empujar el coche eléctrico y a abaratarlo. La cantidad toma el relevo de los 13.000 millones que la compañía dedicó al país en el lustro anterior, según recogió la agencia Reuters, de modo que el ritmo medio baja de unos 2.600 a unos 2.000 millones anuales.
La promesa, eso sí, lleva letra pequeña, porque el directivo la supeditó a que el clima social y político francés lo haga posible. No es una cautela menor si se tiene en cuenta que Francia aporta el 20% del negocio del grupo y reúne al 40% de su plantilla, y él mismo reconoció estar preocupado por lo que la inestabilidad supondría para la empresa, para sus trabajadores y para los proveedores.
Del Renault 5 de Douai a las plantas de Valladolid y Palencia: cuántos coches fabrica la marca en cada país, qué modelos vienen y por qué el Renault 8 Gordini no llegará a venderse
Las cuentas de producción ayudan a entender la magnitud del plan. De las plantas francesas salió en 2025 medio millón de coches y la previsión para 2026 es crecer como mínimo un 25%, lo que situaría el total por encima de las 625.000 unidades, un salto que la dirección atribuye al tirón del eléctrico. La fuente añade que esta tecnología supuso en septiembre el 42% de los coches matriculados en Francia.
Buena parte de ese volumen se concentra en el norte del país, en el polo industrial que la casa ha bautizado como ElectriCity. Allí, en Douai, se ensambla el Renault 5, mientras que el Renault 4 se monta en Maubeuge, y alrededor de ambas factorías se ha ido instalando la red de suministradores, hasta el punto de que dos de cada tres están a menos de 300 kilómetros. Tener las piezas cerca acorta los transportes y simplifica la logística, dos partidas que pesan mucho cuando el objetivo es bajar el precio final.
El Twingo es la excepción geográfica, ya que se produce en Novo Mesto, en Eslovenia, pero resulta igual de revelador por la manera en que se gestó. Su desarrollo se completó en apenas 100 semanas, menos de dos años, con equipos repartidos entre Francia, China y Eslovenia, y la marca lo exhibe como el molde para diseñar los próximos modelos más deprisa y con menos dinero. Ahí está, en realidad, la pista de cómo espera ganar terreno en el escalón más barato del mercado eléctrico.
¿Y ese Renault 8 Gordini que tanto ha circulado por las redes? Conviene rebajar las expectativas, puesto que el cupé de dos plazas y 270 CV eléctricos es una pieza única, sin salida comercial, que acabará expuesto en el museo que la firma prepara en Flins. Sirve para medir hasta dónde puede estirarse el homenaje a un clásico, aunque quien sueñe con aparcarlo en su garaje tendrá que conformarse con las fotos.
Para el conductor español la noticia tiene una segunda lectura, la que afecta a las fábricas de Castilla y León. Valladolid produce hoy el Captur y el Symbioz, en tanto que de Palencia salen el Austral, el Espace y el Rafale, cinco modelos con los que la compañía considera a España su centro mundial de híbridos. En 2025 fueron 230.621 vehículos en la primera y 113.747 en la segunda, es decir, 344.368 coches entre las dos, algo más de dos tercios de lo que fabricó Francia ese mismo año.
Ese peso explica que el reparto de inversiones no se haya quedado al otro lado de los Pirineos. El 24 de septiembre el grupo comunicó 600 millones para el quinquenio que va de 2026 a 2030, sumando fondos propios y ayudas públicas, con los que adaptará las instalaciones españolas y dejará listos cinco nuevos modelos, dos de ellos eléctricos del segmento C, el de los compactos.
El detalle por planta ya se conoce. Palencia acogerá la nueva base técnica para eléctricos, denominada RGEV Medium 2.0, mientras que la factoría de Carrocerías de Valladolid estrenará una línea para ensamblar baterías. Desde la filial española, su máximo responsable resumió la intención en seguir figurando entre los fabricantes de referencia tanto en el país como en Europa.
La comparación entre ambos anuncios deja, con todo, una diferencia de escala evidente, puesto que los 600 millones españoles equivalen a un 6% de lo comprometido en Francia para un plazo similar. También es distinto el encargo, ya que las plantas francesas se quedan con los eléctricos pequeños y baratos, y las españolas, con los híbridos y los compactos de mayor tamaño.
¿Qué cambia todo esto para quien esté pensando en renovar el coche? De momento, poco en la tarifa de mañana y bastante en el horizonte. Las novedades más recientes de la casa han ido precisamente en la dirección de ofrecer eléctricos a un precio razonable, y si el método del Twingo se aplica a lo que viene, la oferta por debajo de los modelos actuales debería ensancharse en los próximos años.
Queda, por último, la condición que puso el propio directivo, porque buena parte del plan depende de que la política francesa no lo tuerza por el camino.
