Cada vez más conductoras españolas alquilan o utilizan coche fuera del país, ya sea por ocio o por trabajo. En esos viajes, el carné nacional suele bastar dentro del entorno europeo, pero cuando el destino está fuera de ese marco la situación cambia, y en algunos controles el documento español puede no ser suficiente para acreditar de forma clara la habilitación para conducir.
El llamado permiso internacional de conducir funciona como un complemento del carné español, no lo sustituye. Está pensado para estancias cortas y sirve para que las autoridades del país de destino puedan interpretar los datos esenciales del permiso, al estar presentado en varios idiomas y con un formato reconocido por convenios internacionales. Además, hay una regla básica que conviene tener presente, no tiene validez por sí solo, debe ir siempre acompañado del permiso español en vigor.
La administración de tráfico recuerda que, dentro de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, el permiso español es válido mientras esté vigente y no se exige un trámite adicional para circular por vacaciones o de paso. Distinto es el escenario fuera de la UE y del EEE, donde se aconseja obtener el permiso internacional para evitar problemas, incluso en países con acuerdos. En el caso de Japón, pese a existir tratado, se indica expresamente que es necesario llevar el permiso español junto con el internacional para poder conducir allí.
Tramitación en España, requisitos, coste, validez y errores que se pueden evitar
El trámite se gestiona a través de la autoridad de tráfico y puede realizarlo la persona interesada o alguien que actúe como representante autorizado. Esto es útil cuando se está fuera por trabajo, o cuando la agenda complica acudir en persona, aunque lo habitual es que la gestión sea rápida si se llega con todo preparado.
En la práctica, hay dos vías, presencial y por internet. Para la opción presencial suele ser necesario pedir cita previa en una jefatura u oficina de tráfico. La tramitación online requiere identificarse con un sistema de acceso admitido, como credenciales electrónicas oficiales, y aun así el permiso no se envía a domicilio, se recoge en el lugar indicado durante la solicitud. Este punto es importante, porque hay quien cree que basta con completar el formulario desde casa y esperar el documento por correo, y no funciona así.
Respecto a la documentación, el criterio general es sencillo, permiso español en vigor, documento identificativo válido y una fotografía reciente tipo carné. La foto se especifica en tamaño 32 x 26 mm, en color, porque es el formato que se utiliza para la expedición. A esto se suma el impreso de solicitud si se tramita de manera presencial, o el formulario equivalente si se hace desde la sede electrónica. Conviene revisar que todos los datos coinciden exactamente con el permiso nacional, especialmente el nombre y apellidos y el número de documento, porque pequeños errores pueden generar incidencias innecesarias cuando se presenta el permiso en el extranjero.
El precio oficial está vinculado a una tasa concreta, la tasa 4.5, y figura con un importe de 10,51 euros. Es un coste administrativo, no depende del país al que se viaje ni del tipo de viaje, y se abona como parte del procedimiento. En la solicitud online, la propia plataforma permite comprar la tasa durante la tramitación o introducir el número de tasa si ya se había adquirido previamente.
En cuanto a la validez, se describe como un permiso temporal con una duración de un año, y se añade un matiz clave, no es prorrogable. Cuando caduca, si sigue siendo necesario, hay que solicitar uno nuevo. También se insiste en otro punto que suele pasarse por alto, si el permiso español caduca o deja de estar en vigor, el internacional deja de servir, porque ambos deben estar vigentes para que el documento tenga sentido práctico. Además, el permiso internacional no autoriza a circular en el país donde se expide, es decir, no sustituye al carné nacional dentro de España.
Una duda frecuente es si basta con sacarlo “por si acaso”. La recomendación más prudente es comprobar antes del viaje si el país exige este documento o si hay un acuerdo que permita conducir temporalmente con el permiso español. Y, aun cuando exista convenio, llevar el internacional puede evitar interpretaciones, barreras idiomáticas o criterios dispares en controles y trámites con aseguradoras o empresas de alquiler. Para estancias largas o cambios de residencia, el enfoque es distinto, ya que suele ser necesario realizar un canje o una inscripción del permiso en el país de destino, siguiendo sus normas.
En definitiva, solicitar el permiso internacional no es un trámite complejo, pero sí exige atención a los detalles, llevar la foto con el formato correcto, pagar la tasa adecuada y, sobre todo, recordar que el documento acompaña al carné español, no lo reemplaza. Prepararlo con tiempo, antes de que empiecen las prisas del viaje, evita contratiempos y deja el viaje en lo que debería ser, un desplazamiento sin gestiones añadidas.
